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Falta el trámite en el Senado

Lo que para unos fue borrachera, para otros fue resaca. Lo cierto es que el desaseado proceso legislativo con el que los diputados de Morena y sus aliados del PVEM y del PT avalaron el llamado Plan B de la iniciativa de reforma electoral enviado en la víspera por el presidente Andrés Manuel López Obrador, no dejó contentos a nadie, incluidos quienes aprobaron la propuesta sin ni siquiera conocer su contenido.

En efecto, por muy absurdo que parezca, así fue. Luego de la sesión ordinaria en la que se desechó la iniciativa original, por no alcanzar la mayoría calificada de votos, ante la algarabía de unos y el enojo de otros, los diputados regresaron al salón de plenos para supuestamente analizar el “plan emergente” del Ejecutivo Federal, sabedor de que la iniciativa original sería mandada al archivo muerto de la cámara.

Ahí, tras un receso de varias horas que le permitió a los legisladores del Verde y del PT “colocar a modo a sus partidos” en el texto de la nueva propuesta para no perder privilegios, pero sobre todo para no poner en riesgo sus respectivos registros, se reanudó la sesión ya no vespertina, sino nocturna, en donde la aplanadora en el poder hizo de las suyas, mientras que los diputados de oposición decidieron abandonar el salón de sesiones.

Aun cuando la moneda está en el aire, porque falta ahora el visto bueno del Senado de la República, se puede decir que las partes se encuentran en un empate técnico, con una cierta ventaja a la oposición por haber impedido una nueva reforma constitucional al presidente.

El domingo 17 de abril, la iniciativa de reforma eléctrica enviada por el presidente recibió 275 votos a favor y 223 en contra, pero no alcanzó la mayoría calificada (334 votos). En aquella ocasión, Morena y hasta el mismo mandatario consideraron que los legisladores de oposición fungieron como «traidores a la patria» al desechar el dictamen.

Casi ocho meses después, el Ejecutivo volvió a sufrir otro revés, luego de que la iniciativa de reforma electoral no alcanzó los votos necesarios para obtener el grado de Constitucional.

En el Senado, Ricardo Monreal ya dijo que no van a aprobar en fast track el Plan B del mandatario, por el contrario, indicó que el dictamen de más de 450 artículos tendrá que pasar la aduana en comisiones y, tras ello, discutirse en el pleno, algo que no hicieron los diputados.

La lógica indica que el Plan B será aprobado en la Cámara Alta, dadas las presiones que vienen desde Palacio Nacional. Pero López Obrador también sabe que después del aval, las modificaciones al esquema electoral tendrán que enfrentar en la Corte la acción de inconstitucionalidad que promoverán los propios legisladores de oposición, alargando con ello la puesta en marcha de la cuestionable ley en la materia.

La iniciativa alterna de reformas electorales vía leyes secundarias o ‘Plan B' propuesto por el presidente Andrés Manuel López Obrador y aprobado la madrugada de este 7 de diciembre concluyó con reglas que aprietan al INE y favores para los partidos aliados de Morena.

Plantea el recorte al gasto y estructura del Instituto Nacional Electoral (INE), así como del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, vía una reducción de 3 mil 605 millones de pesos al organismo, así como la desaparición de la Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral.

Pero no solo quita atribuciones al árbitro electoral, sino que suaviza las sanciones contra partidos políticos y servidores públicos.

Prevé asimismo limitar las facultades indebidamente discrecionales que se ha dado el INE y circunscribirlas a emitir reglas, lineamientos, criterios y formatos en materia de resultados preliminares, encuestas o sondeos de opinión y conteos rápidos, sin posibilidad de emitir “ninguna normativa fuera de sus atribuciones”.

El llamado Plan B se compone de dos iniciativas, una de reformas a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y a la Ley de Partidos Políticos, y la otra con modificaciones a la Ley General de Comunicación Social y a la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas.

Ahora solo falta esperar si en realidad el Senado asumirá a cabalidad el papel que le corresponde y se mete de lleno al análisis profundo del paquete de leyes secundarias que integran el famoso Plan B del presidente, o asumen el costo político y se lanzan como “El Borras”, o más bien como lo hicieron los diputados de Morena, PT y Verde Ecologista, quienes eludieron el tortuoso trámite y solo se limitaron a levantar la mano para dar su visto bueno, aún sin conocer lo que realmente estaban aprobando.

¡Así las cosas!