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Yasmín Esquivel en el juego de la papa caliente

El plagio de tesis de la ministra Yasmín Esquivel sigue en un tobogán sin salida, luego de que el viernes 20 de enero el rector de la UNAM, Enrique Graue, no terminó ´por convencer a propios ni extraños con su mensaje.

Sí reconoció, sin embargo, que el documento de titulación que presentó la cuestionada ministra en 1987 sí es una copia sustancial (de otra), tal como lo dictaminó nueve días antes el Comité de Integridad Académica y Científica de la Facultad de Estudios Superiores Aragón.

Ese reiterado mensaje no deja lugar a dudas de que la tesis de la entonces estudiante de la carrera de derecho es una copia de otra.

El asunto es que el rector de la UNAM no quiso abordar el asunto a cabalidad y nuevamente le da un estirón más a una liga que aguanta y aguanta y no se rompe.

Y es muy probable que no se vaya a romper, al menos en el mediano plazo, ya que más allá del supuesto prestigio de una persona, está en juego un importante voto de poder al interior de la Corte.

Se trata, pues, de un juego de ajedrez donde Yasmín Esquivel -quien no piensa ceder en lo mínimo, éticamente hablando-, participa como peón de la llamada 4T, toda vez que su nombramiento fue a propuesta del propio presidente Andrés Manuel López Obrador.

No se trata, entonces, de perder solamente un peón, pues la jugada maestra requiere de esa pieza de la 4T en el tablero de la Corte, sobre todo por el nombramiento de la ministra Norma Lucía Piña como presidenta del máximo tribunal de justicia del país.

Y es que tras ganar la elección por un voto frente al ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena (otro de los ministros castigados por las fuertes declaraciones del mandatario federal), López Obrador puso sobre la balanza a Piña Hernández por votar en contra de la mayoría de los proyectos propuestos por el “gobierno transformador”.

El 20 de enero no fue la excepción, pues reiteró que tras la elección de Norma Lucía Piña Hernández, al frente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), han aumentado las “injusticias” y los actos “ilegales” en el Poder Judicial de la Federación (PJF).

“Seguramente deben de pensar, pues que son como gremios, que ahora que ganó la señora Piña y que supuestamente nosotros pedimos, como si nos importara estar sometiendo poderes, como era antes, como ellos estaban acostumbrados, pues ahora estamos notando que hay más actos que consideramos ilegales y de injusticias en contra del interés público”, afirmó el político tabasqueño desde el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, desde donde realizó la conferencia mañanera, a pocas horas de que el rector de la UNAM, dirigiera su mensaje.

En esa mañanera, AMLO retó, incluso, a la UNAM, a que “deje de hacer politiquería” y presente una denuncia por plagio en la tesis de licenciatura de la ministra Yasmín Esquivel Mossa. “Ojalá la UNAM presente una denuncia, y tiene la facultad porque es autónoma. Que hagan valer la autonomía, que no estén haciendo politiquería”, señaló el ejecutivo federal.

Fue más allá al subrayar que si la UNAM indica que hubo plagio y por lo mismo de conformidad con las normas establecidas se debe de cancelar esta licenciatura, “pues entonces sí, la SEP recibe del Ministerio Público la solicitud para cancelar el registro en profesiones. Ese es el procedimiento. ¿Para qué le dan tanta vuelta?”.

Ese tono envalentonado del presidente de la República refleja la seguridad de que la UNAM no actuará en contra de la ministra. ¿Por qué?… Ahí está el gran dilema.

Lo cierto es que el artículo 95 de la Constitución Mexicana refiere textualmente que para ser electo ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se necesita: “Gozar de buena reputación y no haber sido condenado por delito que amerite pena corporal de más de un año de prisión; pero si se tratare de robo, fraude, falsificación, abuso de confianza y otro que lastime seriamente la buena fama en el concepto público, inhabilitará para el cargo, cualquiera que haya sido la pena”.

Inhabilitar a Esquivel Mossa tendría repercusiones muy graves en las sentencias de la SCJN, pues el solo voto de la ministra representaría problemas muy serios, al cuestionarse las resoluciones en las que ella haya tomada una decisión con su voto.

La papa está muy caliente y nadie, en su sano juicio, quiere agarrarla como tal, pues sus implicaciones son de grado superlativo.

Repito, no está en juego el prestigio de la controvertida ministra, sino la posición que ella juega en el ajedrez de la 4T, ni más ni menos.

Aun cuando la moneda está en el aire, lo cierto es que la ministra Yasmín Esquivel Mossa, esposa del empresario José María Riobóo, uno de los más consentidos y cercanos al círculo de la 4T y del mismísimo presidente López Obrador, ya quedó estigmatizada por los años que le podrían restar en la Corte, y ese sello ni Dios Padre se lo quitará.